Estoy espesa, no sé qué escribir. Quiero y no puedo. A veces pasa. Será el otoño, ese paseo que nos lleva del verano al invierno, esos días en los que evito el “llevar medias” hasta el infinito. Esa estación en la que nos quitan una hora de luz y todo nos conduce a la oscuridad. Parece que no, pero afecta, y más aquí en el norte, donde el cielo azul brilla por su ausencia.

Gris, en su diversa escala de tonos, todo es gris. Coincidiréis conmigo en que, entramos en una época en la que medio mundo se viste de negro, gris, marrón… Pues me niego! Yo en mi día a día, aunque lleve un abrigo gris o negro, que evidentemente es necesario, me decanto por colores vivos, por el contraste…, siempre. Alegra la vista, y sobre todo me alegra a mí. Azulón, un color que me gusta igual o más que el rojo, y los dos juntos,… buffff! Y qué más puedo decir de las botas! Tengo más, eh? De Sendra en concreto tengo tres pares, pero estas me flipan, por el rollo “tachuela” seguramente. Estas sí que sí, en primavera, verano, otoño e invierno… siempre!

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